Juego… ¿Terminado?

MonsterMaus es uno de esos gamers reales, de los duros. “No de esos tipos que se juegan tres ‘cal of duty’ y se creen chísimos. No, esos son bebés de teta”, declara. MonsterMaus jugó el verdadero Super Mario Bros 2 y su última aventura fue jugando al FEZ en su XBOX 360. Sin embargo, confiesa avergonzado ser fan de uno que otro “triple A” moderno como Battlefield o Call of Duty, pero eso es otra historia.

Hoy está entusiasmado, ha pasado meses esperando el “triple A” del que todos hablan y dejó de comerse dos empanadas en la mañana para poderlo comprar. Llega a la tienda como si está viviendo el acontecimiento de su vida y ahí está, frente a él, después de 5 días de espera adicionales porque estaba agotado. El empaque no deja lugar a dudas: “‘Las Aventuras en el Más Allá del Tipo Super Duro del Más Acá y la Sexy Princesa del Escote Japonés(*)’. Disfruta de Fantabulosos gráficos 4KSCHD(**) en 5 dimensiones, Sonido Apabullante 12.2 con aturdidor ultrasónico y monitor de telemetría vital!”. Suda leyendo la descripción del empaque. Se va a casa feliz y contento.
Llega corriendo, tiene ganas de ir al baño pero eso puede esperar. Esos dos años de espera y mañanas de desayunos fallos tienen que contar para algo. Coloca el disco en la bandeja de su reluciente nueva máquina y empieza la odisea. No más pasar las 200 notificaciones de lo que le puede pasar por piratear el disco que acaba de comprar original y los logos de cada bobo que pasó por producción, la primera emocionante misión: Una actualización, 650MBs que, bueno, en su plan de Banda Ancha más altito que pudo pagar, tomará tres horas. No hay problema, mientras tanto puede ir al baño a ponerse al día con sus intestinos y jugar a Angry Birds en su teléfono. Luego de eso, cenar, darse una ducha y una pequeña siesta vuelve a sentarse frente al televisor.
Vaya, sí que le impresiona el sonido. Aunque sólo pudo distinguir claramente los 6.1 canales de su sistema. Pero bueno, hay para todos los gustos. Los gráficos sí que se hacen sentir, incluso tuvo la impresión de haber visto una espinilla en la frente del tipo super duro. Un tutorial, vamos allá. De ahí en adelante, parece que se ha enfrascado con el programilla en una discución que no podrá ganar:
– Toca aquí, mira para acá… ¡No! ¡Para allá no chico!
– Pero…
– Para acá… Ajá ahí. Salta, que saltes.
– No, voy a agacharme.
– No, no te puedes agachar.
-Y…
– No, tampoco puedes mirar para allá. ¡Salta! ¡SALTA! Ok. Saltaste. Ahora sigue por aquí que por allá por esa vereda boscosa dibujada maravillosamente en 5 dimensiones no puedes ir.
– Pero luce tan…
– ¡Exacto! Luce… Pero sólo ver… nada que hacer.
Se ha pasado ya 6 horas discutiendo con el tutorial, pero parece que es todo un experto. A todas estas, no se dio cuenta de en cuál de las 200 escenas cinematográficas (a lo que se pregunta si se confundió y terminó comprando una película) se le pegó a un lado un personaje femenino muy atractivo, parlanchín y aparentemente, inútil. La historia durante ese momento casi no la pilló, porque el “instructor” se aseguraba de que no perdiese un segundo del tutorial. Ya libre, al fin, se dispone a recorrer el mapa y hacer algunas búsquedas. ¡Un jefe! Tomó tiempo, pero luego de aprenderse de memoria los pasos a seguir el bestiazo megamalvado terminó vencido y bueno, como la energía se renueva sola pan comido. Corretear hasta recargarla y a despachar dedazos al control.

De pronto el juego ha terminado… “¿Qué?” Se pregunta frustrado. “Pero nunca jugué… Ni exploré ni… ¡ni vi a la Sexy Princesa del Escote Japonés!”. Indignado, deja caer el control y vuelve a mirar la caja. Quizás pasó algo por alto. En el empaque dice:

“(*)El Sexy Traje de Escote Japonés está disponible en un DLC por la módica suma de $25
(**)4K Super Chísimo High Definition”

Desilusionado, desempolvó su vieja Gameboy Color, y se pasó el resto de la madrugada jugando al Pokemon Blue.