Agiliza el arranque de Windows 8.1 y 10 desactivando el inicio de aplicaciones

Uno de los problemas de Windows, en cualquiera de sus versiones, es que casi cualquier aplicación que instalas quiere anclarse a la secuencia de arranque del sistema, para estar disponible apenas lo enciendes. La ventaja de esto es que puedes usar las aplicaciones cuando las necesites pero si no las usas, la desventaja es aún más grande: tu sistema operativo se hará cada vez más lento.

Existe una solución sencilla y es analizar cuáles son los programas que no usas y desactivarlos en el inicio, para que tu los llames manualmente cuando hagan falta. El procedimiento es tan sencillo como hacer click derecho en la barra de aplicaciones y seleccionar el Administrador de Tareas. Una vez ahí haz click en la pestaña Inicio y aparecerán todos los programas que están configurados para arrancar junto a Windows, sólo tienes que elegir los que no usas y luego hacer click en el botón Deshabilitar.

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Ten en cuenta, sin embargo, que esta no es una sugerencia que recomiende cuando se trata de aplicaciones como Dropbox o OneDrive, puesto que deshabilitar el arranque implica que tengas que lanzarlas manualmente para garantizar que tus archivos se sincronicen correctamente. Y, por supuesto, ¡no toques el antivirus!