Respeta la vida de los animales

La de la cabecera soy yo, una gata doméstica de algo más de seis meses de edad. Me llaman Medias por las manchas blancas en mis cuatro patas que hacen parecer que perdí los zapatos al nacer. Soy feliz, a pesar de que vivo entre cuatro paredes y salgo eventualmente al frente o al patio, mi condición de animal doméstico me ha permitido adaptarme a mi entorno y disfrutarlo. Tengo buena comida, agua, un sitio seco y seguro para dormir y jugar y un par de humanos de mascota que, cuando se van a dormir, se resignan a esa regla que dicta que siempre voy a dormir a su lado –o entre ellos, si me siento particularmente caprichosa–

Hoy, sin embargo, estoy preocupada

Hace días conocí la noticia de Harambe, un hermoso gorila de 17 años de edad que fue sacrificado para salvar a un niño, cuyos –en mi opinión irresponsables– padres descuidaron el tiempo suficiente como para que este se metiera en la jaula. La reacción del gorila fue natural pero, aún así, incomprendido por los humanos que le poseían, le dispararon. La familia del niño no recibió ningún castigo.

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Hoy mi humano me contó otra noticia que me entristece todavía más: el comité organizador de los juegos olímpicos de Brasil decidió llevar a una Jaguar de 17 años llamada Juma a la conmemoración del relevo de la antorcha olímpica en Manus. En la foto de la noticia se puede ver a Juma encadenada y custodiada por unos militares. Después de tan magno evento Juma fue sacrificada a tiros porque, según dicen los militares, se liberó y puso en riesgo la vida de un veterinario.

juma_encadenada

Son animales salvajes y deberían respetarlos como tales

Entiendo que en ambos casos la vida de uno de los suyos estuvo en peligro y consideraron la mejor opción para su especie. Pero hay algo que deberían entender: yo soy una gata, un animal criado y evolucionado para vivir y compartir con ustedes. Los jaguares y los gorilas son animales salvajes, no mascotas. Tienen sus hogares y modos de vida distintos de los nuestros, no merecen ser domesticados sino respetados.

¿Has visto alguna vez a un gorila enjaulando a uno de tus primos para luego sacrificarle? ¿O has conocido de un jaguar que tome a una humana de mascota, para luego hacerla pedazos por considerarla un peligro? Siempre han sido ustedes los que les han invadido y les han atrapado para exhibirlos como trofeos, símbolos de su grandeza. Pero basta con una pequeña señal de riesgo, una pequeña prueba de su insignificancia, para acusarles y destruirles.

Si quieren enseñoriarse, nos tienen a nosotros, gatos, perros y tantas otras especies que verdaderamente disfrutamos, al menos la mayor parte del tiempo, de su compañía. Respeten la fauna salvaje, reconozcan que, para la naturaleza, no son más ni menos. Son iguales y así les tratamos y del mismo modo deberían tratarnos.