He probado Pokemon Go: Está bueno, pero…

Se ha tardado en llegar, desde que empezó todo el alboroto con la fiebre de lo último de Niantics y Nintendo, Pokemon Go, había estado con la curiosidad al máximo deseando saberlo todo sobre ese título, pero en latinoamérica no estaba disponible. Gracias al inicio de los Juegos Olímpicos de Río, sin embargo, ha llegado por fin a nuestras tierras y obviamente, lo probé.

Pokemon Go es bueno y el juego muy entretenido…

Hace tiempo que dije que no odiaría las modas sólo por ser modas y que, si algo me gustaba, lo iba a disfrutar, y Pokemon Go me ha gustado. Soy de esa época de las Gameboy Pocket y Color, así que quizás era lógico que me gustara. No soy un fan tan arraigado, sólo jugué a dos de los títulos clásicos: Red y Blue, y nunca terminé de ver la 1era temporada de la serie, aunque sí la veía. Pero sí, me ha enganchado.

Y es que la dinámica del juego tan parecida a la de Ingress me parece un modo fenomenal de usar la tecnología, salir a recorrer el pueblo buscando pequeños monstruos para capturar y puntos para recargar es verdaderamente entretenido, sobre todo en mi caso que ahora suelo desplazarme en bicicleta, hace más interesantes los paseos. Sin embargo ese aspecto “social” del que hacen eco la mayoría de los medios extranjeros que cubrieron el juego es algo que extraño en Pokemon Go y que lleva a mi segundo punto.

En pueblos pequeños y distantes como el mío, Pokemon Go se rompe

Vivo en una pequeña localidad del Estado Guárico conocida como San Juan de los Morros, de la que Google Maps y Niantics no tienen suficiente información. Calles que no tienen los nombres correctos, establecimientos comerciales que no aparecen —de hecho, la institución para la que trabajo no aparece en Google Maps—, por eso el videojuego no ofrece la misma cantidad de interacción que habría en una ciudad más grande y “famosa”.

Mientras estoy en casa, cerca del centro, fácilmente puedo atrapar dos o tres pokemones sin apenas moverme más allá del portón, pero en mi lugar de trabajo no hay nada, ni un pokemon, ni una parada, ¡nada! Sólo al viajar algo más de medio kilómetro en dirección al centro empiezan a aparecer algunas cosas que hacer. Si realmente quiero ver una pokeparada, un gimnasio o algún pokemon decente, definitivamente tengo que salir a rodar bastante en mi bici y romper uno de los consejos fundamentales del juego…

Ir a lugares peligrosos mientras juegas es, lamentablemente, la regla

Y no, no me estoy quejando, pero no puedo ocultar la realidad, salir de tu casa a cazar pokemones en mi pueblo es una tarea de alto riesgo. No es fácil sentarte en la parada José Gregorio Hernandez con tu viejo Galaxy S3 Mini y una bicicleta montañera a recargar pokebolas o cazar a ese caterpie. Cinco minutos en ese solitario lugar a las 7:00 de la mañana o después de las 3:00 de la tarde es arriesgarse a volver a casa a pie, sin teléfono y con un gran susto encima.

La situación de inseguridad de mi ciudad no es nada buena, por lo cual aún los jugadores más fanáticos (no lo soy tanto) encontrarán difícil salir a jugar. Quizás tengan algo de actividad aquellos puntos que estén cerca de edificios residenciales o centros comerciales, pero no verás a nadie en la Plaza Bolívar capturando un Zubat en su flamante smartphone, es triste, pero es la verdad.

Al final: me encantó el juego, pero en Venezuela quizás no sea tan exitoso

Todavía hay muchos factores que limitarán el crecimiento de Pokemon Go en Venezuela, y que harán muy difícil la formación de comunidades tan activas y entusiastas como las vistas en otros países, sobre todo en localidades pequeñas. Por otro lado, si tienes automovil y vives en una ciudad grande como Caracas, Maracaibo, Barquisimeto o Mérida, deberías darle una probadita, te aseguro que te va a gustar.