El Parlamento Europeo quiere smartphones más duraderos

Uno de los dramas de los usuarios de telefonía móvil actuales en todo el mundo es esa “necesidad” impuesta por los fabricantes de renovar cada año el teléfono inteligente que llevan en el bolsillo, puesto que los fabricantes empujan a pocos meses nuevos modelos, dejando a los anteriores sin soporte. Eso, ligado a la cada vez más alta dificultad de reparación, ha llevado a graves problemas de consumo innecesario y de altas cantidades de desperdicio electrónico no justificado. Ahora, el Parlamento Europeo busca acabar con eso.

Según una nota de prensa publicada por el ente europeo y reseñada por Android Police, los miembros de ese parlamento buscan atacar la obsolescencia programada promovida por los diferentes fabricantes y promover la mayor durabilidad, fácil reparación y venta de segunda mano de esos dispositivos.

Con esas medidas los consumidores europeos podrían ahorrar una buena cantidad de dinero al poder mantener sus teléfonos por más tiempo, o venderlos a otras personas en el mercado de segunda mano legalmente. Además,  al poder ser reparados más fácilmente, se crearían nuevos mercados de trabajo en el sector de las reparaciones y se reduciría el desecho tecnológico.

Según ifixit.org, se producen más de 20 millones de toneladas de desechos electrónicos cada año, nada más los norteamericanos generan acerca de 3.4 toneladas de estos desperdicios. “Si pones en un lado de la balanza todas las ballenas azules vivas hoy, y en el otro todo el desperdicio electrónico, el último pesaría más” http://ifixit.org/

Las recomendaciones

Hasta el momento, el parlamento europeo ha tomado en cuenta algunas recomendaciones a las que esperan que la Comisión Europea, los estados miembro y los fabricantes presten atención:

  • Una resistencia mínima, que podría ser decidida por cada producto y que asegure productos reparables y duraderos.
  • Los estados miembro deberían incentivar a los fabricantes, con la esperanza de que mayor número de reparaciones y ventas de segunda mano creen nuevos campos laborales y reduzcan el desperdicio electrónico.
  • Las baterías y pantallas no deberían ser pegadas permanentemente, y los repuestos deberían ser menos costosos.
  • Se debería motivar a los usuarios a usar talleres de reparación independientes.
  • Debería implementarse un sistema a lo largo de toda la Unión Europea que reduzca la obsolescencia programada y proteja a los consumidores.

Según iFixit.com, el popularísimo Samsung Galaxy S8+ tiene un grado de reparabilidad de 4/10. Su cubierta de vidrio está pegada al cuerpo externo del teléfono y por su pantalla curva, reemplazar el cristal frontal sin dañar la pantalla AMOLED es extremadamente difícil.

Nada mal pero… ¿y el fabricante?

Las medidas no sólo son nobles con el consumidor y con el ambiente, sino que ayudarían a potenciar la economía europea al promover los mercados de la reparación y venta de segunda mano. El problema es que los productores verían sus margenes de ganancia reducidos y por supuesto que mostrarán una fuerte resistencia a cualquier cambio. Sin embargo, la propuesta, que aún debe pasar a la Comisión para su evaluación y posible legislación, es bastante interesante.